Ahorrar energía con el aire acondicionado

¿Estas pensando en como Ahorrar energía con el aire acondicionado? Cuando termina el verano y llega el recibo de la luz de los meses calurosos, es normal llevarse las manos a la cabeza. El importe de la factura de la luz, puede llegar a ser astronómico, debida en gran medida al elevado consumo de energía de tu equipo de aire acondicionado.

Quim Service escribimos este artículo porque sabemos que con uso racional de este tipo de climatización es posible estar fresco en casa sin gastar ninguna barbaridad, es por eso que os aconsejamos seguir una serie de pautas de ahorro que detallamos a continuación.

¿Usamos el aire acondicionado en su justa medida?

Cuando utilizamos el aire acondicionado, no siempre lo utilizamos de una forma eficiente, y en la mayoría de casos de uso ineficiente es porque fijamos el termostato muy por debajo o por encima de lo recomendable. Energéticamente, por cada grado que se baja o sube la temperatura por encima de lo recomendado, se consume un 8% más de electricidad. Elige de forma adecuada el aire acondicionado que se ajusta a tus necesidades.

Excederse con la temperatura no es una buena elección, es más, no es bueno ni para el bolsillo ni para la salud, y menos para el medio ambiente. Con una buena elección y compra adecuada y una serie de sencillos hábitos, es posible estar en tu hogar, con una temperatura adecuada y a la vez ahorrar energía (dentro del consumo que habría con el aire acondicionado encendido).

10 Puntos a seguir para ahorrar energía con tu aire acondicionado

  • En primer lugar, encontramos el de hacer una buena elección y comprar un equipo de aire acondicionado eficiente. Las personas que aún no tengan un aire acondicionado en casa y lo necesiten, aún están a tiempo de adquirir un aparato eficiente. En el Instituto de la Diversificación y Ahorro de la Energía(IDAE) se puede consultar cuáles son los equipos de climatización que menos gastan.

La etiqueta energética también es útil para diferenciar los sistemas de aire acondicionado más eficientes. Los de clase A son los que tienen un menor consumo seguidos por la B, la C hasta llegar a los menos sostenibles.

  • Dejarse asesorar por los expertos.

No siempre es el más adecuado para todas las casas el equipo más grande, con mayor potencia y más frigorías. Hay que tener en cuenta el tamaño de la habitación en la que se pondrá, la orientación de la vivienda o las necesidades de refrigeración del piso. Adquirir un equipo por encima de las necesidades puede suponer un consumo más elevado.

Quizás tampoco sea necesario que todas las habitaciones cuenten con aire acondicionado. En los cuartos que menos se utilicen o en aquellos en que la temperatura sea más baja, se puede prescindir de la climatización.

Las personas que a diario venden o colocan aparatos de aire acondicionado saben cuáles son las necesidades de cada casa en función de los parámetros que el usuario les indique, es por eso que recomendamos contactar con un profesional y que este aconseje y recomiende el aire acondicionado más adecuado para tu hogar.

  • Colocar el equipo de aire acondicionado en el lugar adecuado.

Lo idóneo es instalar el climatizador de manera que el sol le dé lo menos posible y en sitios donde haya una buena circulación de aire. Tampoco deben ubicarse junto a otros electrodomésticos que den mucho calor ni cerca de bombillas.

Según señalan los expertos, no es recomendable refrigerar varias estancias con un solo equipo porque el consumo será superior y la temperatura alcanzada tampoco será la más adecuada.

  • Atención al termostato.

Poner el termostato del aire a una temperatura adecuada es uno de los gestos con los que se puede obtener un mayor ahorro. En el IDAE consideran que en verano, al llevar menos ropa y ser más ligera, la temperatura de confort de una casa es de 26ºC. Otros organismos aconsejan mantener la estancia entre 22 y 25ºC. También hay que regular los valores de humedad, que han de estar entre el 40% y el 60%.

Es muy común que, para que la habitación se enfríe de forma rápida, al encender el aparato se elija una temperatura muy baja. Esto en realidad provoca un gasto excesivo y un consumo innecesario. Algunos equipos vienen con sistemas que permiten enfriar la habitación ligeramente (como el “modo powerful”) si hace demasiado calor en ella. En todo caso, una diferencia de más de 12ºC entre la temperatura de la calle y la del interior no es saludable.

Otro extremo a tener en cuenta es que por cada grado que se baja el termostato, el aire acondicionado gasta un 8% más de electricidad. Si se hacen cálculos, una temperatura adecuada puede suponer un ahorro importante a lo largo del verano.

  • Encender el aire solo cuando sea necesario.

En algunas ocasiones, por costumbre, lo primero que se hace al llegar a casa es poner el aire acondicionado. Si el objetivo es gastar menos, en los días no demasiado calurosos se puede elegir otras alternativas.

  • Apagar el equipo un rato antes de salir.

Si se deja la estancia durante bastante tiempo o se sale a la calle, conviene quitar el aire acondicionado con antelación. El fresco seguirá en la habitación durante diez minutos o un cuarto de hora. Si se apaga justo en el momento de irse, se habrá desaprovechado ese tiempo y se habrá gastado energía de forma poco eficiente.

  • Cerrar las puertas y las ventanas.

Es otro de los hábitos que ayuda a ahorrar. Si las puertas interiores se mantienen abiertas, el aire fresco irá hacia los pasillos o a cuartos que no se estén utilizando. De esta forma, ni enfriará del todo la estancia que se intenta refrigerar ni alcanzará las otras habitaciones, con lo cual se estará desperdiciando energía.

Con las ventanas es aún peor, pues el aire que entra es caliente y el que se va es frío, así que el electrodoméstico tendrá que hacer un esfuerzo superior.

  • Ventilar en horas frescas.

Se puede aprovechar el fresco exterior para refrigerar la vivienda. A primeras horas de la mañana o a partir de las cuatro de la madrugada la temperatura es más baja. Será entonces el momento más adecuado para abrir las ventanas y que entre el aire.

  • Limpiar el equipo.

Si acumulan suciedad o polvo, los filtros se obstruyen, el rendimiento del sistema se ve reducido y, por tanto, el consumo energético es mayor. Se recomienda limpiar los filtros con cierta frecuencia para que el aire acondicionado alcance su máxima eficiencia.

  • Sustituir el aire acondicionado por sistemas evaporativos.

Los sistemas evaporativos son aparatos que hacen pasar una corriente de aire por una bandeja llena de agua. Cuando se evapora, humedece la estancia y la enfría. Bajan la temperatura unos cuantos grados y son adecuados para regiones secas. Aunque no alcanzan la misma refrigeración que el aire acondicionado, pueden ayudar a refrescar el ambiente en las localidades donde la temperatura no es especialmente elevada. Su consumo es, además, muy bajo.

Si tenemos en cuenta todos estos diez puntos, y hacemos un uso responsable y necesario, el hecho de no pasar frio o no pasar calor en las épocas de invierno y verano dejaran de ser un agujero en nuestro bolsillo.

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2018-03-12T17:22:45+00:00Aire Acondicionado|