OMS    Según el informe de la OMS sobre la calidad de aire interior: Humedad y moho, el malestar físico, la irritación y la sequedad de los ojos, la nariz y la garganta, tos, nauseas y problemas respiratorios, así como la fatiga mental,    alteraciones de memoria, somnolencia, apatía, mareos y estrés, son algunos de los problemas de salud producidos cuando las personas permanecen gran cantidad de tiempo en el interior de las oficinas de los edificios modernos, a efectos de    factores de contaminación que pueden ser propios de los mismos locales, como: mala ventilación o deficiente funcionamiento de las instalaciones de aire acondicionado.

Estos factores pueden provenir de las propias toxinas de la actividad humana, como olores y fundamentalmente el humo de tabaco, que es causa de molestias, irritaciones y malestares, así como contaminantes que puede tener el mismo    aire exterior destinado a la ventilación.

Por otra parte, se ha detectado que muchos de los nuevos materiales utilizados actualmente en la construcción, así como el mobiliario y la decoración, producen emanaciones que lentamente van incorporándose al aire  interior, como es el    caso de barnices, tinturas, pinturas, pegamentos, etc.

Además, las ropas, tapicerías, alfombras, cortinas y otros tejidos aportan al aire del interior del local diversas fibras y otros contaminantes.

El aspecto utilizado en elementos de la construcción como el fibrocemento, cielorrasos suspendidos, pisos vinílicos, etc., constituyen fibras minerales que con el desgaste se dispersan en el ambiente y que al penetrar en el aparato respiratorio, provocan lesiones que comprenden derrames, fibrosis pulmonar, cáncer de pulmón y pleura.

Los formaldehídos presente en el papel, pinturas, productos de limpieza, cementos de contacto, colas y maderas de aglomerado, son muy volátiles y de carácter irritante, provocando cefaleas y náuseas.

Los mismos equipos de aire acondicionado, debido a sus espacios cerrados como serpentines, bandejas de condensados, cañerías de desagües, etc., privados de luz a temperatura estable, con humedad y suciedad, como nutrientes pueden originar un proceso de putrefacción que los convierte en un caldo de cultivo ideal para el crecimiento y proliferación de microorganismos de tipo animal o vegetal, consistente en bacterias patógenas, hongos, levaduras o virus.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1982 estableció que los edificios con un porcentaje de más del 20% de personas que experimentan efectos agudos sobre la salud y el bienestar debido a los niveles de polución, conforman una enfermedad denominada Síndrome del Edificio Enfermo (SBS).

Se ha determinado que el polvo es el principal agente transportador de sustancias alérgicas, compuesto de una gran variedad de elementos orgánicos e inorgánicos, que incluyen fibras, esporas, granos de polen, mohos, insectos y ácaros, que producen síntomas que van desde una pequeña irritación a problemas respiratorios graves, que pueden derivar incluso en patologías crónicas.

Los conductos de aire acondicionado que contienen desde el polvo común hasta roedores, hojas, bacterias, hongos y mohos son un caldo de cultivo para la reproducción de contaminantes biológicos, debido a su temperatura constante, humedad y suciedad como nutrientes.

Un ejemplo es la epidemia de 1977, en el Hotel Bellevue-Strafford, de Filadelfia, durante la celebración de una convención de la Legión Americana, donde se detectó que el germen que la produjo era causante de neumonía y fue bautizado, por tal motivo, con el nombre de legionela y fue difundido por la red de conductos de aire acondicionado constatándose que se desarrollaba en presencia de humedad. Un importante brote, ocurrió en Netherlands en marzo de 1999 involucrado a 242 casos de enfermedad y 28 muertes.

Surge de todo lo indicado, la necesidad imprescindible que en todo edificio que cuente con instalaciones de climatización, impliquen el tratamiento del aire. Pues sus características constructivas, extensión de conductos, actividades que en ellos se desarrollan y cantidad de personas que los ocupan, se debe tener establecidas unas normas que obliguen a limpiar periódicamente los conductos, además de los equipos de aire acondicionado.

En cuanto a las tareas a realizar podrían considerarse las Especificaciones Generales de Limpieza para Sistemas Comerciales de Aire acondicionado establecidas por las NORMAS NADCA (National Air Duct Cleaners Association).

Existen en la actualidad modernos sistemas de limpieza de conductos, aprovechando las entradas naturales como rejas o difusores o bien mediante tapas de inspección que deben ser colocadas al efecto para tal función, introduciendo un vehículo dotado de una cámara fotográfica digital automática, comandada por radio control que realiza una inspección previa a la limpieza.

En nuestros aires acondicionados domésticos es también muy importante la limpieza, porque a menor escala, todos esos ácaros, hongos y demás microorganismos que se producen en las grandes instalaciones, también lo hacen en nuestros aires acondicionados domésticos.

Es de vital importancia para nuestra salud la limpieza de nuestros aires acondicionados así como la desinfección, desbacterización y aplicación de fungicidas.

El robot cuenta con una sonda propulsora, que aspira el polvo que va a una bolsa colectora llevando en uno de sus extremos cepillos giratorios de polipropileno duros y blandos de acuerdo al grado de adherencia de la suciedad. En el momento en que se lleva a cabo la inspección, se realiza una toma de muestras para ser sometida a análisis de laboratorios.

Luego los conductos de aire acondicionado son higienizados mediante procedimientos de aspiración, sopleteo con inyección de aire comprimido y cepillado eliminándose la suciedad existente.Una vez realizada la higiene, se introduce nuevamente el robot que verifica el conducto tomando imágenes de su aspecto interior desde varios puntos, proporcionando una cinta de vídeo de la inspección y estado de limpieza.

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Los aires acondicionados necesitan limpieza periódica
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