Llega el otoño y, en esta época del año, cambiamos los dispositivos del aire acondicionado por las estufas y los sistemas de calefacción de gas, electricidad o, incluso, leña. En un dispositivo pequeño, como una estufa, o una instalación de envergadura, las medidas de seguridad no son las mismas que las que debemos tomar para un aparato de aire acondicionado o ventilador.

Las instalaciones y aparatos tienen sus propias medidas de seguridad, que, por ley, deben aparecer en el envoltorio con el que se compró en el establecimiento. Algunos, incluso, conservan las medidas más elementales en el adhesivo, su caparazón o grabadas en relieve.

A continuación, detallamos las medidas genéricas para todo tipo de instalación cuyo fin sea la emisión de calor.

Medidas generales de seguridad en la calefacción de tu hogar

Si dispones de estufas eléctricas como equipos de calefacción, asegúrate de que nada cubra su pantalla de irradiación (mantas, periódicos, telas u otros objetos susceptibles de provocar un incendio). Tampoco coloques nada encima de estos equipos, aunque creas que solo “está caliente”.

Mantén todo recipiente con líquido (jarrones con flores, botellas, refrescos, etc.) a una distancia prudente tanto de los equipos en funcionamiento como de los enchufes y alargaderas a los que pueda estar conectado. Podría provocar un cortocircuito. Esta recomendación es válida para todos los equipos que enchufes, sean de los tipos que sean: eléctricos, a gas o de aceite.

Nunca dejes ningún equipo que irradie calor encendido para calentar una estancia, si no te encuentras en casa, con el fin de “mantenerla caliente” para cuando llegues. Solo algunas instalaciones de aire acondicionado converter programables tienen esta función. Dejar cualquier aparato conectado a la corriente eléctrica o encendido con gas en tu ausencia o al alcance de los niños es una temeridad. Ya sabemos que las estufas de aceite tardan en calentar la estancia, pero es una negligencia irse de casa y dejarlas encendidas.

Sé consciente de que los aparatos no pueden estar encendidos durante mucho tiempo, ya que, aunque permanezcas en casa, podrían averiarse o provocar un accidente. Déjalos apagados durante unos 20 minutos en intervalos de 3 o 4 horas (observa, para establecer esta proporción, las indicaciones de su fabricante o instalador).

Ten especial cuidado con el mantenimiento preventivo y correctivo de tus aparatos e instalaciones. Si se trata de una instalación, sigue las instrucciones de un instalador autorizado y, ante cualquier duda o anomalía, contacta con el servicio técnico.

Si usas un sistema de calefacción de gas, observa el color de la llama, que debe ser recta y azul. Si la llama oscila o se vuele amarilla, eso quiere decir que la combustión no es de la calidad adecuada.

Comprueba que los calentadores y las calderas tengan una salida de humos adecuada.

Nunca uses la campana extractora de humo de su cocina a la vez que la caldera de calefacción, ya que la primera puede hacer que los humos de la segunda se introduzcan en la cocina, en vez de repelerlos.

Nunca tapes rejillas ni salidas de aire de ninguna estancia con el objeto de retener el calor, por mucho frío que haga. Son necesarias para una correcta ventilación.

En caso de que notes olor a gas, cierra la llave de paso, aunque tengas la calefacción encendida, y abre las ventanas. Llama inmediatamente al servicio técnico. Ellos te dirán qué hacer.

Extrema las precauciones cuando los aparatos estén encendidos y haya niños en la casa. Asegúrate de que no puedan interactuar ni con los aparatos eléctricos ni con los de gas.

Recuerda que toda precaución es poca para evitar los incendios. Nunca dejes los aparatos conectados al irte a dormir, a no ser que se trate de una instalacíón con temporizador.

 

La seguridad de la calefacción
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