Aire Acondicionado: ¡culpable!

El aire acondicionado culpable de los resfriados de Verano

Ya ha llegado el verano y con él, la lucha contra el calor y los refriados veraniegos. Seguro que en tu oficina u hogar ya se escuchan frases como “¡que fresquito hace aquí!”. “¿Puedes poner el aire más fuerte que hace mucho calor?”. Las encuestas dicen que el 20% de los resfriados anuales se producen en los meses de verano; y que el principal culpable son los aires acondicionados. ¿Será esto verdad? El mantenimiento del aire acondicionado puede ser el culpable.

Hasta que se demuestre lo contrario

Si bien es cierto que pensamos que los aires acondicionados son culpables de provocarnos resfriados veraniegos; en realidad no son más que cómplices de nuestro mal uso. El hecho de sentir frío no implica resfriarse. La verdadera culpa reside en los cambios bruscos de temperatura; y es que durante los meses de julio y agosto es fácil estar a 45 grados centígrados en el exterior y, con tan solo entrar en un local, saltar a los 20 grados.

Podríamos decir que la edad, el sexo, el peso o incluso la actividad que se esté desarrollando en el momento, hacen que la temperatura óptima sea aquella como tantas personas existen el mundo. Pero los expertos dicen que mantener la temperatura de nuestros aires acondicionados entre 24 y 26 grados, es más que suficiente. El dato sorprendente es que tan solo 8 de cada 100 personas pone el aire acondicionado dentro de estos parámetros.

Un mal uso del aire acondicionado puede acarrear enfermedades respiratorias como faringitis, rinitis, asma o neumonía; enfermedades musculares como contracturas, lumbalgias o cervicalgias; y otras enfermedades como dolores de cabeza, dermatitis, o incluso, sequedad e irritación en los ojos. Pero como se suele decir, las desgracias nunca vienen solas; por cada grado que bajemos a nuestro aire acondicionado, nuestra factura de la luz aumentará en torno a un 7 u 8 por ciento.

Consejos para mejorar nuestra calidad de vida

Vamos a empezar por elegir el lugar adecuado en el que ubicaremos nuestras unidades de aire acondicionado; ya que si lo hacemos mal, cabe la posibilidad de que se creen corrientes de aire que pueden influir en nuestra salud de manera muy directa. Evitaremos colocarlos frente a lugares en los que solamos estar quietos: un sofá, una mesa o una cama. Prefiriendo lugares de paso que se encuentren dentro de la estancia; e intentando evitar que la corriente incida en nosotros de forma directa. Asimismo, si utilizamos pocas unidades para refrigerar varios espacios conectados; lo mejor es que los coloquemos señalando a las zonas de comunicación como pasillos o puertas; pero no en ellas o sobre ellas, porqué si colocamos una unidad en un pasillo, conseguiremos hacerlo más frío que el resto de espacios y si lo colocamos sobre una puerta, fomentaremos que el aire no entre por la misma.

Aire acondicionado en perfecto estado de mantenimiento.

El mantenimiento es quizás uno de los puntos más importante. Antes de usar el aire acondicionado, debemos hacer una limpieza de los filtros y comprobar que el aparato está en buenas condiciones. Esto se debe hacer por lo menos una vez al año para evitar la aparición de bacterias y hongos como la legionella o el aspergillus.

Una vez hecho esto, el siguiente paso es regular la temperatura correctamente y mantener la velocidad de aire para evitar cambios bruscos. Está totalmente desaconsejado poner el aire al mínimo durante periodos cortos; esto es algo Aire Acondicionado: ¡culpable!que solemos hacer creyendo que vamos a enfriar la zona de una manera rápida, pero no hay nada más lejos de la realidad. Con esta práctica, no solo estaremos malgastando energía inútilmente; sino que además estaremos dando paso a aquellas enfermedades que tanto queremos evitar.

Pero no solamente se trata de seguir las instrucciones de los profesionales y regular el aire acondicionado entre 24 y 26 grados centígrados; también debemos asegurarnos de que esta temperatura sea estable en los espacios por los que nos movemos. De nada sirve tener regulada la temperatura del salón y del dormitorio, si cada vez que pasamos por el pasillo nos sometemos a cambios bruscos de temperatura. Es mejor dejar abiertas las puertas para contribuir a que todos los espacios tengan la misma temperatura.

Elegir la intensidad de aire adecuada.

No nos podemos olvidar de elegir una intensidad proporcionada de la corriente de aire. Es recomendable regular la intensidad a una velocidad media máxima de 0,19 metros por segundo. Una velocidad superior de aire frío Aire Acondicionado: ¡culpable!impactando sobre el cuerpo; puede provocar serios problemas musculares, especialmente en espalda y extremidades inferiores.

Después controlaremos la dirección del aire, los sistemas de aire acondicionado actuales permiten hacerlo de una manera sencilla; solamente pulsando un botón. Aunque cuando estamos acalorados, tenemos la necesidad imperiosa de ponernos frente el torrente de aire frío que expulsa nuestro aire acondicionado; las leyes físicas nos recuerdan que el calor sube y el frío baja. La ciencia nos dice que apuntar el chorro de aire hacia arriba es lo ideal; de este modo conseguiremos repartir el aire frío por el techo, favoreciendo que posteriormente caiga por su propio peso y se mezcle con el aire caliente.

Aire Acondicionado: ¡culpable!Por último, debemos preocuparnos de mantener el nivel de humedad adecuado; éste oscila entre un 45 y un 65 por ciento de humedad ambiente. Muchos aires acondicionados retiran la humedad del aire a la hora de funcionar; en consecuencia puede llegar a crear un ambiente seco con tan solo un 30% de humedad; atacando por lo tanto directamente a las vías respiratorias, ojos y piel. Para evitar esto lo que podemos hacer es instalar aires acondicionados con controlo de humedad; o en caso de ya disponer de uno que no tenga esta característica complementarlo con un humidificador o incluso colocando plantas en la estancia.

Aire Acondicionado: ¡culpable!
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2018-07-26T12:52:50+00:00Consejos|