EL precio de una Caldera de Gas Natural

La climatización concentra la mayor parte del gasto en energía en los hogares españoles, por eso incorporar un sistema eficiente es una inversión rentable. Entre las opciones, destaca la caldera de gas natural, porque se trata de uno de los combustibles de menor costo en el mercado y no solo se realiza un ahorro en la compra del equipo, sino también durante su utilización.

Existen varias versiones de estas calderas. De hecho, se debe diferenciar entre las que consumen butano (envasado a presión en bombonas) y las de gas natural, alimentadas por tuberías. Pero ambas producen tanto calefacción como agua caliente de uso sanitario.

Una caldera de gas natural puede costarnos de 1.300 a 2.600 euros, dependiendo de su tamaño y las funciones que ofrezca, pero la adquisición del nuevo equipo debe reducir el consumo de energía, especialmente al cambiar de electricidad a gas natural.

La normativa española y europea alientan el uso de nuevos electrodomésticos más eficientes en el uso de energía y los equipos deben tener el marcaje que indica el tipo de consumo de generan (desde A, el más eficiente; hasta G, el menos eficiente). De ese modo, una caldera más moderna debe reducir también la factura de gas cuando reemplaza un equipo viejo alimentado con el mismo combustible.

Variedades y usos

Las calderas de gas natural pueden ser estándar, de baja temperatura y de condensación. Las primeras ya se encuentran de salida del mercado, las segundas son intermedias y las terceras garantizan mayor eficiencia. Estas calderas aprovechan el calor del vapor del agua derivados del proceso de combustión.

Los tamaños más compactos suelen ser más costosos. Además, puedes tener el equipo radiado (más eficiente) o mural. Las segundas son las más comunes.

Cambiar la caldera implica algunos gastos. Seguramente se puede aprovechar el sistema anterior (de distribución y evacuación). Pero los equipos modernos han recortado a la mitad el tiempo de la inspección obligatoria a dos años. Se trata de una verificación que realiza el proveedor del servicio y su coste lo asume el usuario.

También puede haber una inversión relativa a la instalación del equipo, como la necesidad de nuevo soporte.

Nuevas prestaciones

Un equipo nuevo, fabricado con tecnología moderna, permite incorporar funcionalidades o prestaciones. Por ejemplo, algunas versiones podemos controlarlas por el Smartphone. Esto debe disminuir el presupuesto de calefacción.

Al respecto, en calidad de usuario, no tenemos que calentar espacios vacíos, sino que podemos preparar el lugar en un momento cercano a nuestro arribo. Los equipos también indican su potencia para calefacción y agua caliente sanitaria. Es un dato importante para comparar su coste frente a otras marcas o versiones.

Adicionalmente podemos contar con calderas compatibles con instalaciones solares, que combinan fuentes de alimentación de energía.

El fabricante también marca la caldera con sus prestaciones de la acumulación que puede producir, la eficiencia de la bomba y la posibilidad de preaviso de la demanda.

Otras características, de los equipos más modernos, incluyen la incorporación de un panel de control modular, mandos a distancia y funcionamiento silencioso. El termostato digital permite detectar las variaciones de temperatura y ajustar los requerimientos al ambiente del día.

Ahorro en la factura

La meta final se encuentra en el ahorro en la factura y, muchas veces, se impulsa este propósito con una mayor inversión inicial. Generalmente el fabricante también realiza comentarios al respecto en el producto. Quizás se pueda invertir más al inicio para realizar un ahorro a mediano plazo.

A la hora de evaluar el coste debemos conocer el alcance del agua caliente, pues será funcional si llega a todas las áreas de la vivienda. Una vista técnica puede definir el coste final de la caldera de gas natural.

Cuanto cuesta una caldera de gas natural
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