Calefacción ecológica

En torno al 40 % del consumo energético total en la Unión Europea corresponde a los edificios, motivo por el cual aumentar la eficiencia energética en este campo es una necesidad que manifiestan los propios gobiernos. Han fijado la senda hacia la consecución de los “edificios de consumo de energía casi nulo” (nZEB, Nearly Zero Energy Buildings), al mismo tiempo que el sector de la “rehabilitación energética” genera nuevas e inestimables oportunidades de empleo en una Europa en recesión.

Gran parte de la electricidad consumida en los edificios se destina a la calefacción. Según el Instituto para el Desarrollo y Ahorro de la Energía (IDAE), en invierno, la mitad de la energía consumida por las familias se emplea en calentar la vivienda. Por tanto, una pregunta que reviste gran interés, llegados a este punto sería:

¿Qué formas de calefacción ecológica existen?.

sistemas de calefacción ecológicaCalderas y estufas de biomasa:

Alimentadas por leña, astillas, pellets… o, incluso, por restos como serrines, huesos de aceituna o cáscaras de almendras. Pueden suponer una disminución de la factura eléctrica de un 30 %; y se trata de una alternativa de calefacción ecológica muy utilizada en otros países de Europa. Suponen, además de una solución asequible, ya que un aparato para el hogar alimentado por pellets cuesta entre 800 y 4.000 euros (dependiendo de sus prestaciones); algo por encima de una caldera convencional de gasoil o propano. Los pellets, muy populares, son residuos sometidos a un proceso de trituración, prensado y secado que tienen un gran poder calorífico y resultan asequibles. Además, su almacenamiento no conlleva peligros ni produce olores. Las calderas de este tipo suelen amortizarse en 5 años.

Energía solar térmica:

Los paneles solares térmicos hacen uso de la energía del sol para proporcionar agua caliente sanitaria (ACS); y pueden alimentar un sistema de calefacción radiante haciendo circular por paredes y suelos el agua. También se usan con frecuencia en la calefacción de piscinas. Existen distintas tecnologías, en función de la eficiencia, que nos dotan de varios rangos de inversión. En el rango de baja temperatura (asociado a la calefacción); disponemos de captadores solares planos y paneles de tubos de vacío. La más usual en edificios es la de captadores planos, ya que, si bien resultan menos eficientes, son considerablemente más asequibles. La energía solar térmica puede combinarse con sistemas fotovoltaicos, que generen energía eléctrica para un sistema de suelo radiante eléctrico convencional.

Suelo radiante:

Existen distintas tipologías y todas ellas son unas buenas formas de calentar el hogar. Si bien requieren una alta inversión inicial; su mayor eficiencia repercute en una disminución de consumo, lo que puede, además, ser combinado con otros sistemas para refrigerar las habitaciones durante el verano. El techo radiante, una variante de esta tecnología, está recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Gas natural:

No se trata de una solución netamente ecológica ni tampoco es renovable; ya que se supone que el gas es un recurso finito, y cuya combustión produce dióxido de carbono, óxidos de azufre y óxidos de nitrógeno. Con todo, permite sustituir el carbón y gasóleo a medida que la oferta de distribución de este recurso se incrementa.

La eficiencia energética

El aumento de la eficiencia energética y/o sustitución de las fuentes convencionales (combustibles fósiles); por otras renovables puede ayudar no solo a reducir el impacto sobre el medio ambiente, sino también la factura eléctrica de los hogares. En este campo, el estudio de un sistema de calefacción ecológica ofrece enormes posibilidades para reducir notablemente el consumo energético global de los edificios. Dependiendo de la casuística concreta; se hallará una solución a medida y que se ajuste a los requisitos  (inversión inicial, disponibilidad del recurso, presencia o no de promociones, etc).

Calefacción ecológica
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2018-03-12T17:22:41+00:00Calefacción|